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domingo, 27 de septiembre de 2015

TIERRA Y LIBERTAD DE JUAN MANUEL DE PRADA


                   
Adam Smith (un apóstol del libre cambio que trabajaba como... ¡inspector de aduanas!) y sus discípulos eran unos hipócritas redomados. Reparemos, por ejemplo, en esta afirmación brutal de Patrick Colquhoun: «La pobreza es ese estado en el que el individuo carece de propiedad y de otros medios de subsistencia que los derivados de su industriosidad en ocupaciones diversas. Por lo tanto, la pobreza es el más necesario e indispensable ingrediente en la sociedad; sin él, las naciones y las comunidades no podrían existir civilizadamente. La pobreza es la fuente de la riqueza, dado que sin pobreza no podría haber trabajo; y tampoco podría haber riquezas, refinamiento, comodidad ni beneficio para los poseedores del dinero».


Y para alcanzar ese estado en que la pobreza se convierte en fuente de riqueza para los poseedores del dinero había antes que fabricar a los pobres, despojándolos de sus tierras, para ponerlos luego a trabajar en las fábricas por un sueldo mísero, dándoles a cambio de la libertad concreta que les brindaba la tierra un batiburrillo de libertades abstractas que les llenasen la cabeza de ideales utópicos (o sea, de fantasmagorías e irrealidades) y los enzarzasen en una demogresca aturdidora. Así se creó una humanidad esclavizada y encantadísima de la olimpiada de libertades que le habían regalado.


Publicado por: XL SEMANAL, 6 de Septiembre 2015 

sábado, 26 de septiembre de 2015

LA VÍA LÁCTEA: MITO Y CREACIÓN


El nombre Vía Láctea proviene de la mitología griega y en latín significa camino de leche. Esa es, en efecto, la apariencia de la banda de luz que rodea el firmamento.

El cuadro se puede admirar en el Prado





Según la mitología griega fue Hera, la esposa de Zeus, el dios de dioses, la que dio origen a la leyenda de la Vía Láctea, nuestra galaxia.

Zeus era muy putero y le encantaba tener relaciones con otras mujeres, la fidelidad a su mujer no entraba en su ética de conducta. En una de estas aventuras, Zeus el Grande, se unió con Alcmena aprovechando la ausencia de su marido. El dios mantuvo relaciones con ella y como le gustaba mucho la mujer, decidió pasar una larga, larga noche con ella. Por éste motivo ordeno al sol que no saliese al día siguiente ni al
 otro y posiblemente ni al siguiente.

Cuando el esposo de Alcmena, Anfitrión, regresó de su viaje, se unió a ella. De ambas uniones Alcmena quedó embarazada. El hijo de Zeus fue Heracles (Hércules en la tradición latina) y el hijo de Anfitrión fue Ificles.

Heracles fue desde su concepción, el favorito de Zeus a lo cual Hera respondió a éste amor con ira y celos, pues no soportaba la idea de que el hijo de otra mujer fuera tan querido para su divino esposo. 
Èsta fue la causa de que Hera, decidiese complicar el nacimiento de Hércules, obligándole a quedarse 10 meses dentro del vientre de su madre. Y también de que el héroe tuviera que sufrir los Doce Trabajos, o que siendo un bebé tuviera que luchar con las serpientes que Hera le había enviado para asesinarlo. El pequeño Heracles dando tempranas pruebas de habilidad y fuerza supo defenderse y salir airoso de esta prueba

Ahora bien, existía la condición de que Heracles sólo sería inmortal si mamaba de Hera y esto no iba a ocurrir con el consentimiento de la diosa.

Sobre esta historia existen dos versiones. La primera, se dice que Hermes, el mensajero de los dioses, llevó al niño a donde Hera mientras ella dormía y que lo puso en su seno para que mamara la leche divina. Cuando Hera se despertó y descubrió a Heracles en su pecho lo retiró brucamente y la leche siguió manando, se esparció por el universo y formó la Vía Láctea.

La otra versión indica que Hera iba con Atenea paseando por el campo cuando vieron al niño descansando en la hierba. Atenea convenció a la diosa de que lo amamantara, pues era muy hermoso. Hera accedió, pero pronto Heracles chupó la leche con tal violencia que hirió a la diosa. Hera lo apartó de su seno vigorosamente y la leche siguió fluyendo hasta que formó la Vía Láctea.


Esta es la leyenda, bonita e imaginativa, para contar a los niños y como no, también para los mayores que quieran disfrutar de los hermosos cuentos griegos.


Demócrito, 400 años antes de Cristo ya se dio cuenta de que aquel cumulo blanquinoso en el cielo se componía de cuerpos celestes.
Pero fue Galileo quien en 1600 ayudado por un telescopio confirmó la teoría de Demócrito.